Deben irse, a su puesto de trabajo, a su casa y, desde luego, al
Juzgado. Una organización puede permitirse la peste de tener uno, dos o
cien corruptos, pero las instituciones no pueden soportar que estos
dirijan el sistema, lucrándose y, por lo tanto, mofándose de todos
nosotros.
Las anotaciones de Luis Bárcenas, publicadas por el diario El País,
revelan una trama de corrupción y reparto cutre de prebendas,
procedentes de pagos, donaciones o comisiones de empresas constructoras.
Es para llorar.
Recibieron sobres de procedencia opaca, según estas anotaciones, Mariano
Rajoy, Rodrigo Rato, Javier Arenas, Jaime Mayor, Francisco
Álvarez-Cascos, Ángel Acebes, Dolores de Cospedal, Federico Trillo,
Pilar del Castillo, Pedro Arriola y el portal informativo de Federico
Jiménez Losantos. No sé si es más grande la repugnancia o la desazón.
Esta vergüenza, según Bárcenas, tiene su origen en entregas a cuenta
de compañías constructoras de obra civil como FCC, OHL o
Sacyr-Vallehermoso. Para vomitar en un momento en el que se le exigen a
los españoles transparencia en sus declaraciones de la renta y esfuerzos
en los injustificados recortes.
La implicación del Presidente del Gobierno de la Nación
es tan evidente como burda. Según las anotaciones del tesorero, gerente
y senador del Partido Popular, Mariano Rajoy recibía sobres desde 1997
por valor de 2.100.000 pesetas al semestre, convertidos con la llegada
del euro, en 25.200 euros por año. Parece una pesadilla para un país que
no merece este tipo de gobernantes a sueldo, sobresueldo y sobre.
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