Mientras el PP cae a ritmos
acelerados en la valoración de la opinión pública, el PSOE no entusiasma y no
recauda electoralmente la caída vertiginosa que sufre el gobierno de Rajoy. Según
las encuestas, el PSOE no tiene un crecimiento electoral respecto a los
resultados obtenidos en las últimas confrontaciones electorales: locales,
autonómicas y generales. No ve la opinión pública al Partido Socialista como la organización política capaz de cambiar el rumbo desastroso que lleva este
país, y de frenar las políticas neoliberales que desde hace años se están
aplicando y que ahora, de una manera mucho más intensa y más fuerte, aplica el
gobierno de Rajoy. Hay un amplio sector de la opinión pública que califica al
PP y al PSOE como los partidos de los recortes; aunque reconocen que los
recortes realizados por el Partido Socialista han sido mucho más suaves y no se pueden comparar con los que
se hacen en estos momentos.
En la actualidad existe un estancamiento político del PSOE. Esta situación
acontece porque aún se sigue con las mismas políticas que tanto influyeron en
la debacle electoral de las sucesivas elecciones más recientes. Poco ha modificado su política el Partido Socialista de unos
meses a esta parte. Pocas diferencias hay en los planteamientos relativos a los
problemas relacionados con la vivienda; hay 3400000 viviendas vacías en este
país, según el Ministerio de Fomento, la mayoría de ellas en manos de la Banca, a la que se le van a
dar ahora millones de euros, y no se reclama con fuerza la dación en pago, o la
eliminación de los desahucios, la salida al mercado de esas viviendas en régimen
de alquiler para familias necesitadas, etc.;
Poco hemos avanzado en materia
financiera. Al contrario, los intereses de los poderes financieros y económicos
de este país se imponen de manera absoluta. Con la ley de cajas y la reforma
financiera, a las que el Partido Socialista no ha puesto muchas alternativas, se
impone que pocos Bancos controlen todo el mercado nacional. El PSOE ha
facilitado la privatización de las cajas de ahorro, quizás por complejo
político. Necesitamos una Banca Pública que preste créditos; son necesarias
entidades financieras al servicio público para que vuelva a fluir el crédito a
familias y empresas; después del rescate volverá a caer el flujo crediticio, y
se volverán a intensificar las políticas de austeridad.
Se habla de austeridad pero a
quien realmente habría que aplicar la austeridad no se le aplica, como por
ejemplo a la Iglesia
Católica; este es un tema tabú, al que difícilmente se
menciona; en algunas ocasiones, se recuerda la necesidad de cambiar los
tratados y acuerdos en los que se apoya su posición política, económica y
social, pero todo se lleva a cabo de una manera muy suave y para que no se
molesten mucho los jerifaltes de la Iglesia Católica.
En cuanto a la reforma fiscal, no se encuentra en la opinión
pública una posición de referencia que sea clara y rotunda del PSOE. Algunos
impuestos se manosean más por su cariz electoral que por otra cosa, y no se
aborda una reforma fiscal global que modifique la fiscalidad en este país. Ahora
el PP va a poner en marcha una serie de medidas para luchar contra el fraude
fiscal, para lavarse la cara ante la sociedad, para justificar la vergonzosa
amnistía fiscal que de modo tan obsceno favorece a los grandes patrimonios y al
dinero negro oculto a la Hacienda Pública;
según los técnicos del Ministerio de Hacienda, la verdadera lucha contra el
fraude fiscal se tiene que encaminar a la prohibición por la Banca de la utilización de
los paraísos fiscales, contra las grandes empresas y contra los ricos y
superricos; entre estos tres grupos se acumula más del 70 % del fraude fiscal
al Estado Español.
En otro orden de cosas, pero sin
salir del programa neoliberal, se están proponiendo pactos con el PP para dar una
imagen de unidad frente a Europa, la que permita, según se razona, resistir
mejor la presión de los mercados; se quiere ir de la mano del PP para dar
confianza a los mercados. Se le quiere decir a la Comisión Europea,
al FMI y a la UE
que sigan aplicando las mismas políticas neoliberales que nos llevan a la ruina;
entre todos las justificaremos, como las únicas posibles y así, nadie saldrá
beneficiado electoralmente, todos seremos los perjudicados.
Se quiere la unidad del PP y del PSOE, precisamente para dar
el visto bueno a las políticas de recortes que nos marcan Europa y la Banca Alemana. Así no vamos a
ningún lado, hemos firmado el pacto
fiscal para asegurar que quienes van a cobrar primero son los acreedores
alemanes y que se les va a garantizar su deuda mediante recortes y más
austeridad que indudablemente van a recaer sobre los sectores sociales más
humildes. No tiene mucho sentido querer
dar una imagen de unidad frente a Europa, cuando lo que aceptaríamos con esa posición política, es
aplicar más austeridad, una
intensificación de la reforma laboral para bajar más los salarios y facilitar
más el despido, recortar más en las pensiones y alargar la edad de jubilación, recortar
y privatizar en la educación y en la sanidad, profundizar una reforma
financiera que concede millones de euros a los bancos para tapar sus
irresponsabilidades y así un largo etc. Se puede concluir que el PSOE debe
establecer una oposición radical a todo lo que se planifica desde la derecha
europea y española, de otro modo no hay ni habrá diferencias políticas con la
derecha, ni se va a frenar lo que está haciendo la derecha.
Y aunque la
política que se hace desde Madrid, tiene una influencia y una repercusión muy
importante en Extremadura; sin embargo, en la Comunidad Extremeña
se perciben cosas muy diferentes. Aquí, el PSOE está haciendo una oposición
clara y contundente a todo lo relativo a
los recortes y a las políticas de Monago, evitando que se aprueben en el
parlamento ciertas propuestas de la derecha extremeña que van contra los
ciudadanos y ciudadanas.
Desde el ejecutivo extremeño hay un ataque consciente contra
los ayuntamientos para reducir al mínimo su capacidad de intervención en la
vida de los municipios; es más, hay un intento serio de que desaparezcan como
instituciones locales al servicio de los ciudadanos y ciudadanas. La derecha oculta
sus planes y lo hace desde la manipulación informativa, ocultando y engañando a
la población, para eso tiene el control de la inmensa mayoría de los medios de
comunicación. En estos momentos, hay que
contrarrestar esas políticas con la información a todos los ciudadanos y
ciudadanas, prestando una atención muy especial a las agrupaciones locales, y sobre todo, potenciando el trabajo en
la sociedad civil, desde todos los frentes. El PSOE se tiene que movilizar en
el trabajo en todos los estamentos de la vida social, en las AMPAS, en las
Asociaciones de Vecinos y en los diferentes colectivos sociales.
La única manera de frenar la política de recortes de la
derecha es con la movilización social y más aún, la única manera de hacer
comprender a la dirección política nacional del PSOE, a los que marcan la
política nacional, es con la movilización social.
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